Se roban entre 10 y 11 vehículos al día en El Salvador

Las pandillas los hurtan o roban para cometer robos, extorsiones o asesinatos Redes delictivas internacionales los venden en los países vecinos

El robo y hurto de vehículos en los últimos años se ha disparado en El Salvador; ahora se roban entre 10 y 11 automotores diarios, cuando hace dos años era entre cinco y seis, según la unidad de Robo y Hurto de Vehículos de la Fiscalía.

Según estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC), hasta el 29 de abril se habían registrado 1,040 autos sustraídos, 743 en calidad de hurto y 297 por robo.

Hace dos años y medio, el promedio era de cinco a seis por día.

El incremento actual ha obligado a las autoridades policiales y fiscales a unir esfuerzos para contrarrestar la tendencia.

“Estamos trabajando en planes preventivos, disuasivos y de persecución para evitar que la cifra se vaya a disparar aún más”, afirmó el jefe de la unidad de Robo y Hurto de Vehículos de la Fiscalía, Lorenzo Martínez.

Afirmó que lo importante en este momento es detener el auge que hay. Sobre la causa que provoca este aumento, Martínez no quiso profundizar, pues consideró que es parte de la estrategia por implementar en los próximos días.

“Hay causas que estimo son de tipo personal, pero que tienen mucho que ver con la investigación”, afirmó.

Y es que anteriormente existía la División de Protección al Transporte (DPT), la cual era especializada en la investigación y combate del delito.

En la actualidad dicha área está integrada en la Subdirección de Investigación que agrupa varias divisiones, las cuales han sido dispersadas en sus resultados.

Los puntos de mayor incidencia de robo y hurto se siguen concentrando en la zona metropolitana de San Salvador y La Libertad.

“Cuando se habla de la zona metropolitana hay que hablar de San Salvador, Santa Tecla, Apopa y Soyapango que son los círculos concéntricos donde la delincuencia trabaja”, subrayó Martínez.

En el interior del país, Santa Ana y San Miguel figuran como las zonas de mayor incidencia de robos y hurtos.

Pero, ¿quiénes están detrás de los robos? Las pandillas son una de las estructuras que están golpeando la economía nacional, puntualizó.

Las investigaciones coinciden en que el robo de vehículos se da en las mismas rutas que sigue el contrabando de mercadería y tráfico de drogas.

Algunas de las rutas son Santa Ana, Nueva Concepción, en Chalatenango, y San Miguel.

Diversos fines

Los mareros roban vehículos para cometer delitos y luego los abandonan o los venden.

En estos casos, los delincuentes tienen sus reservas; no se interesan en automotores en mal estado o modelos antiguos, sino en aquellos de buena presentación y en buen estado.

Esas condiciones son, según la Fiscalía, para despistar a la Policía por tratarse de un lujoso vehículo y que no los persiga.

Los autos en buen estado es para que estén en condiciones de funcionar sin problemas ante una persecución policial.

Adicional a las pandillas, hay otras estructuras que se dedican a este ilícito. Son grupos que trabajan por encargo, para uso personal o para atravesarlo en carretera y atracar un furgón con mercadería.

Perpetrado el atraco, los individuos dejan abandonado el vehículo que sirvió para cometer el delito y se llevan el furgón para descargarlo y distribuir la mercadería.

También sucede que los delincuentes después haber utilizado el automotor lo queman para no dejar huellas que originen una investigación y termine con sus capturas.

La Fiscalía profundiza en la indagación de huellas impresas en los vehículos abandonados, para dar con estructuras que se mueven en el territorio nacional.

Hasta la fecha, ha sido identificada una estructura en la que se repite el patrón y las huellas de sus integrantes, dejadas en los automotores.

Las investigaciones ya precisan algunos casos, pues se han encontrado pruebas como microevidencias y microfibras que contribuyen a la ubicación de los sospechosos.

Con este tipo de atracos hay unos 40 casos en los que las huellas figuran como la punta de lanza de las indagaciones, indicó Martínez.

Como resultado hay 22 implicados individualizados entre estructuras comunes y de pandillas, puntualizó.

Algunos vehículos son robados para consumo nacional, con el propósito de venderlos por unidad, pero también para desmantelarlos y comercializarlos como repuestos. En el caso de venderlos por unidad, estos se comercializan en el exterior.

De acuerdo con las estadísticas y los casos investigados, las bandas muestran un claro interés en vehículos doble cabina y cabina sencilla de las principales marcas que circulan en el mercado nacional.

Las marcas preferidas son buscadas por las características económicas, conformación compacta y rendimiento veloz. Los autos son modificados en el motor para que rindan en caso de persecución o competencias ilegales, indicó Martínez.

También se interesan por marcas que no son tan frecuentes en el país, cuyo propósito es desmantelarlos para surtir el mercado de repuestos usados a nivel nacional.

Se trata de automotores de lujo, camionetas y todo terreno, cuyo valor asciende a los $40 mil.

Las indagaciones del fenómeno constatan, según la Fiscalía, que los automotores tipo “todo terreno” los comercializan en Honduras, mientras las camionetas y los vehículos sencillos en Guatemala.

De acuerdo con las autoridades, las estructuras se dividen en células o bandas. “Cuando se desarticula una estructura, la misma se recompone y adiestran a otras personas”, afirmó el fiscal.

Cada célula está integrada por cuatro personas y una banda por 20, sostuvo.

Estas células se distribuyen funciones en los robos. Unos son cazadores, otros tienen a cargo esconder los vehículos robados.

Entre tanto, en una estructura sus roles están desde aportar dinero, medios de efectuar el delito, bodegas para guardar los autos robados, labor de vigilancia y seguridad, hasta los que forman el grupo de mecánicos. Estos se suman a los negociantes y los que ejecutan los robos.

En cada función hay más de una persona implicada.

En un atraco participan como mínimo cinco personas quienes desarrollan roles de cazadores, acompañados de un grupo de vigilantes y seguridad.

Luego de la desarticulación de la banda Prado, Los Tortas, Los Praditos, Los Mitsubishi, Los Chávez Abarca y los Chapines, han quedado remanentes que en estos días están retomando las acciones, afirmó el fiscal.

Hace dos años y medio se tenía conocimiento que estas estructuras estaban activas, lo que estaban elevando los índices de robo y hurto de autos en el país.

Las autoridades sostienen que de estos grupos, a los que les capturaron a sus cabecillas, han quedado remanentes libres que han retomado sus actividades ilícitas.

“Los contactos que quedaron de estas bandas han contemplado nuevos cabecillas”, afirmó Martínez.

Estos miembros son personas que residen en Guatemala, Honduras y El Salvador, quienes intercambian información y vehículos.

“Además comparten drogas pero no dinero. De Guatemala envían carros a El Salvador, y de aquí, los mandan a Honduras y de Honduras a Guatemala”, puntualizó.

Esto parecer ser como un juego que se desarrolla de un lado para otro. “Yo te doy un vehículo y vos me das una camioneta, y así operan”, aseguró el jefe de la unidad de Hurto y Robo de Vehículos. fuente-http://www.elsalvador.com

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