El Barcelona está a nueve días de disputar la final de Copa, pero la competición ya ha quedado relegada a un segundo plano. La sensación de unidad que ha transmitido el barcelonismo durante los últimos años empieza a resquebrajarse. La salida de Guardiola no fue tan dulce como se vendió, lo acontecido entonces ha dejado unas heridas que ahora, a través de varias informaciones, se empiezan a conocer. Hay fractura.
Muy ilustrativa resulta, por ejemplo, la columna que el provocador y polémico Salvador Sostres publica hoy miércoles en El Mundo. En ella cuenta cómo el técnico se enteró de que su fiel (o eso creía) ayudante Tito Vilanova le sustituiría unos minutos antes de su conferencia de prensa de despedida. El segundo, pese a su relación y su protección, no le había comentado nada. Pep le pidió al Barça que no lo anunciara hasta poder hablar con el que creía su amigo, pero Zubizarreta anunció la noticia sin hacerle caso. El malestar del técnico se prolongó al partido siguiente cuando, siempre según Sostres, el entrenador subió al palco para pedirle explicaciones al presidente, Sandro Rosell, por los “chascarrillos e infundios” que empezaban a circular sobre su marcha y amenazarle: “Me iré sin hacer ruido, sin hacer declaraciones, sin dar entrevistas y sin escribir libros. Pero si tú y tus amigos me jodéis, a mí o a los míos, hablaré todo lo que tenga que hablar y ya sabes que querrán escucharme”.
Si realmente Guardiola se enteró la misma mañana de su despedida del ‘fichaje’ de Vilanova, si su ayudante le ocultó deliberadamente sus planes y los del club, Zubizarreta no habría dicho la verdad durante el anuncio. El director deportivo contó, sin que Guardiola le desmintiera, que ya le había comentado con el técnico cuando éste le avanzó su intención de abandonar el Barça. Repasadas ahora las imágenes del video que acompaña a esta noticia, la mirada de Guardiola mientras hablaba Zubi resulta de lo más reveladora.
Laporta reaparece en escena, los medios de comunicación de Barcelona empiezan a tomar posiciones abrigando o no al presidente Rosell, la continuidad de algunos jugadores intocables están en el alambre, las informaciones se suceden… El barcelonismo ya no vive tiempos de paz. La fractura es cada vez más pronunciada y evidente. fuente-http://www.sportyou.es
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