El Salvador-Una final con el dulce sabor a naranja

El Cuscatlán se vistió de naranja en la finalísima. Cientos de aficionados hicieron su “carnaval” en la capital

Un mar naranja invadió el estadio Cuscatlán durante la finalísima del torneo Clausura 2012. Cientos de aficionados viajaron desde las cálidas tierras migueleñas para presenciar el retorno del Águila al reinado del fútbol nacional, derrocando el imperio del Isidro Metapán.

El ambiente lo comenzó a poner previo al arranque del partido con el peculiar oleaje que caracteriza a una de las más grandes aficiones del país, la negronaranja, con lo que, en esta ocasión, el mar cambió su tonalidad azul por una naranja, todo por la pasión que despierta el llamado deporte rey.

Los seguidores aguiluchos acudieron al llamado de su equipo y no fueron defraudados, pues vivieron de cerca cómo el Águila, después de negársele el título por seis años, se vuelve a coronar campeón del balompié cuscatleco, de la mano del estratega Víctor Coreas quien saboreó el triunfo en su primera final.

Y es que casi todos los sectores del coloso de Montserrat se vieron abarrotados por las plumas, quedando vació únicamente un 15 por ciento de la totalidad del Cuscatlán, unidas las dos aficiones. Fueron los migueleños los más bulliciosos, los más alegóricos y, sobre todo, se fueron como una afición plausible, pues lidió con las pasiones que despierta el fútbol, guardando la cordura siempre. El mar de camisas negronaranjas estuvo pendiente todo el partido, viviendo al máximo cada jugada, aunque al arranque del partido había calmado sus aguas. No fue sino hasta el minuto 38 que las comenzó a  revolver cuando, Osael Romero, quien se convirtió en la figura del encuentro, anotó el primer gol desde los doce pasos.

Las aguas color naranja permanecieron agitadas casi durante todo el segundo tiempo al canto del olé, olé, elé… pero fue al minuto 70 donde provocó un tsunami en el Cusca, pues con el marcador del 2-1 se llevan el título para la “Perla de Oriente” .

 

Con furia calera

Al otro lado, sólo el sector sur del Cuscatlán se vistió de azul y blanco. Los cementeros aún con la alborada realizada en Metapán para incentivar a los pobladores a apoyar a su equipo, no lograron congregar a mayor cantidad de público en el coloso. No obstante, apoyaron hasta lo último al equipo de sus amores.

Los aficionados caleros se caracterizan por ser pocos, pero estrepitosos y un subcampeonato tampoco les vino a mal. fuente-elmundo.com.sv

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