Apuntó que algunas claves del buen juego de su equipo fueron “quitarle al rival profundidad”.
Después de estrechar los brazos y desearse suerte con el seleccionador tricolor, “Chepo” de la Torre, antes del arranque del partido, el míster uruguayo Rubén Israel, no se imaginó que le estaba felicitando de antemano al mexicano.
El seleccionador nacional vivió de manera intensa todo el encuentro, no se sentó ni un minuto. Los nervios no sólo invadieron a los mexicanos, pues Israel también sintió la presión de enfrentar esta fase de la eliminatoria mundialista, lo cual no pudo ocultar ni el saco holgado que presentó.
Paseándose de lado a lado, con las manos en el rostro, sobre lo alto, al frente, abajo o en el bolsillo de su saco, dando indicaciones a los muchachos durante todo el encuentro cada vez que podía, fue el menú que presentó en los 90 minutos del encuentro. Se hidrataba, aplaudía cuando se hacían las cosas bien, se lamentaba en cada jugada desperdiciada… en fin, no pudo ocultar los nervios, al enfrentar el reto más difícil con la selección nacional y el plus que le daba el medirse en el estadio Cuscatlán, ante unos 30 mil aficionados. Pero al final del partido con el 2-1 en contra, el estratega suramericano tuvo que conformarse con un triste debut en el partido más importante para los salvadoreños en casa. En ese sentido, en la conferencia de prensa que brindó después, se quedó con el mérito de jugarle de “igual a igual” a los aztecas. “Se les jugó igual a igual en todo momento y si la selección mantiene este nivel de juego seguramente podremos puntuar en los próximos compromisos” indicó. fuente-http://elmundo.com.sv
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