El Real Madrid juntó los pocos errores que ha cometido en toda la temporada en un solo partido

un once demasiado conservador, ritmo muy bajo, errores en los cambios, exceso de relajación con un resultado corto, falta en el borde del área, error impropio del portero y, para rematar, esquizofrenia colectiva con tres expulsiones, Mourinho incluido. El Villarreal del capitán ‘alatriste’ se limitó a no conceder espacios y asustar cada cierto tiempo a Casillas. En la segunda parte, desfondado físicamente, no lo conseguía, así que tras la genialidad de Özil y Cristiano Ronaldo el Real Madrid se echó otra siesta. El Villarreal no le hacía cosquillas hasta que una falta de Altintop, invitado inesperado, y un fallo de Casillas al disparo de Sennarecortan la distancia a seis puntos.

Controló el Villarreal los argumentos del Real Madrid en la primera parte. Sorprendió Lotina dando entrada a Ángel de interior derecho, en el lugar del ausente Borja Valero, para frenar a Marcelo y no se cortó a la hora de sacar a dos delanteros: Nilmar y Marco Ruben, más Cani. Mourinho juntó a Lass Diarra con Khedira y Xabi Alonso en detrimento de Kaká. El resultado fue una circulación de balón atascada. El partido se trabó con muchas faltas y errores en los pases. Solo a balón parado inquietaba el Madrid a Diego López. En la más clara Zapata despejó bajo palos. Benzema mandó al lateral de la red la única combinación acertada de los blancos. Al orden defensivo añadía el Villarreal contragolpes bien lanzados. No pasaban diez minutos sin que Casillas viera a algún amarillo muy de cerca. Así, el guardameta frenó a Marco Ruben y después a Nilmar tras un despiste inusual de Sergio Ramos. Cani también lo probó con un disparo que se fue cerca del poste.

Se puso serio el Real Madrid en la reanudación. Los de arriba aparecieron más, sobre todo Marcelo y Xabi Alonso, que encontraron con más asiduidad a Cristiano, Özil y Benzema. No a Altintop, cuya intervención en el partido en sustitución del lesionado Callejón es inexplicable. El ex del Espanyol entró en la primera mitad por Lass, que había flirteado con la expulsión. En una de estas Özil se inventó un taconazo maravilloso, delicioso, mágico. Cristiano abrió el regalo y lo puso en la red tras regatear al portero. Estaba entregado el Villarreal, agotado físicamente. El duelo demandaba un acelerón del Real Madrid para sentenciar. La única ocasión fue otra vez a balón parado. Esta vez fue Camuñas quien sacó el balón bajo palos a remate de Khedira. Una falta de Altintop en el borde del área hizo reaparecer los fantasmas. Senna emuló a Cazorla, aunque el balón entró a media altura en el palo de Casillas. Hasta su santo le faltó este miércoles al Real Madrid.

El tanto provocó un terremoto, los nervios estaban a flor de piel. El banquillo intensificó la protesta y el colegiado la sofocó con las cartulinas. El primero en ser expulsado fue José Mourinho. Viejos conocidos. Viejas historias. La decisión del árbitro desató una oleada de protestas y se perdieron los buenos modales. Saltaron las pulsaciones y el encuentro se convirtió en una obra ingobernable. Cristiano Ronaldo no pudo contener los pensamientos y escenificó con su mano derecho un gesto que le situaba como víctima de un robo. Una teoría que viene alimentando el Real Madrid cada vez que sale perjudicado con los arbitrajes. Sergio Ramos no supo contenerse y vio la segunda amarilla en una entrada a lo Pepe. Özil lo aplaudió y siguió el mismo camino. Lejos de este tramo convulso queda la expulsión de Rui Faria y dos agarrones punibles en el área de Casillas que no fueron señalados. Los errores más graves perjudicaron al Villarreal, pero el Madrid ya tiene coartada.fuente-http://www.sportyou.es

Comenta esta noticia

comments

Powered by Facebook Comments