Las quejas del ciudadano panameño común por el alto costo de la comida sigue en aumento en la misma medida en que la carestía de los alimentos acaba con sus bolsillos y les resta recursos para cubrir otras necesidades.

Asociaciones de consumidores y vendedores de alimentos se quejaron de que los altos costos no se sufren solamente en la mesa de cada hogar, sino también en mostradores de los kioscos populares a los que acuden miles de trabajadores.
Es costumbre inveterada en Panamá desayunar en puestos de comida en las calles porque empleados, obreros o taxistas, salen muy temprano de sus casas para laborar, apenas con un trago de café en sus estómagos, y pocos almuerzan en sus hogares.
En esos puestos el plato principal o más socorrido es la sopa que se elabora con carnes, verduras, legumbres y hortalizas y era muy barata. Pero ahora es un lujo por el alto precio de los insumos.
Mucha gente se ha visto obligada a cambiar la nutritiva sopa, con la cual “aguanta” hasta la hora del almuerzo, por un trozo de “pan con lo que sea”, pero a los panaderos también se les han disparado los costos de producción y lo venden más caro.
Yuca, maíz, plátano, otoe, calabazas, harinas, carnes, especias, parece que les han salido alas pues andan por las nubes, se queja Orlando Ríos, propietario de un kiosko sin más alternativa que subir el precio del plato de sopa.
La gente, dijo, opta cada vez más por el pollo por mantenerse como la más barata de las carnes, pero ya estamos que pronto cacarearemos o pondremos huevos, se burló de sí mismo al asegurar que Panamá está entre los primeros países de América Latina en su consumo.
Lo cierto es que los sueldos no alcanzan y que el aumento del salario mínimo decretado por el gobierno no llega ni a los talones del crecimiento del costo de la canasta básica, sostienen los sindicatos. fuente-http://www.prensa-latina.cu
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