PANAMÁ-ENTREVISTA A ANA ELENA PORRAS “Las inversiones de Martinelli lo benefician solo a él y allegados”

La catedrática de Historia reflexiona sobre la crisis actual de Panamá y la necesidad de invertir en educación. La herencia de la dictadura, el boom económico y las deudas de la democracia

Ana Elena Porras tiene una teoría que explica el ser, hacer y estar de los panameños en el mundo: “Es una cultura diversa y compleja, aunque la hegemonía cultural del mercantilismo interoceánico es su eje estructural”.

¿Y eso? Esta mujer que sonríe, estudia, piensa, cuestiona, da clases, escribe, viaja, pregunta y vuelve a sonreír, lo explica así: “La mentalidad del comerciante construye una cultura que valoriza la estabilidad política, donde las revoluciones son vistas como un mal negocio, y donde los cambios drásticos se perciben como peligrosos. Es una cultura pragmática y comerciante, pero también es incrédula respecto a los beneficios populares de las revoluciones.

Tal vez sea por estas mentalidades que el panameño aguanta tanta injusticia y corrupción. Porque considera la rebelión como nuestro último recurso, con miedo a que los adversarios se lleven la piñata”. Pero hoy protestan, ¿eso significa un quiebre?Creo que el hecho de que estemos viendo a tantos grupos políticamente significativos como los grupos indígenas, gremiales, sociedad civil, partidos políticos, etc. salir a las calles, incluyendo a la clase media con el tema de los periodistas, son todos signos de alarma de que se avecinan tiempos tumultuosos. Ana Elena Porras -catedrática de Historia en la Universidad Nacional de Panamá, exembajadora, doctorada en antropología, máster en artes en Princeton y en filosofía en Cambridge- dice que Panamá está en crisis y que esta crisis es única en el mundo porque no es económica: hay una enorme desigualdad social, una educación deficiente y descuido por el medio ambiente. Hay, en fin, una crisis de institucionalidad política: corrupción, concentración de poderes y violación del Estado de Derecho. ¿Qué hacer? “Cambiar la cultura”, propone.Algo que cree que está pasando: “Estamos viendo mucha insatisfacción”.¿Qué elementos de la cultura hay que cambiar?Hemos adoptado una personalidad parecida con la del “nuevo rico”, que se define por: mucho dinero, poca educación, cero responsabilidad social, mucha preocupación con la imagen de clase, que exige mucho gasto y ostentación de riqueza. A niveles grotescos, sin crítica social, ni siquiera una propuesta sustentable del propio modelo. Ha llegado el momento de reinventarnos como sociedad, innovando nuestra cultura si no queremos destruir la oportunidad histórica de convertirnos en un país desarrollado.¿Hay crecimiento sin pensamiento?La paradoja de la cultura panameña de nuestros tiempos es el de haber superado la condición de país pobre, al mismo tiempo que su modelo se apoya en una estructura de una enorme desigualdad social, educación deficiente e insostenibilidad con nuestro medio ambiente. Lo interesante es que, para mantener el crecimiento económico que hemos obtenido, necesitaremos desarrollar el capital humano de todo el país.

De otra manera, seremos un país rico lleno de pobres, como cualquier país de menor nivel de civilización. ¿y se puede revertir?Es posible y es el mayor desafío que enfrentamos. Invertir nuestra riqueza recién obtenida en la inversión económicamente productiva, la inversión social y la conservación ambiental que permitan sostenibilidad económica con bienestar social. La crisis es muy interesante porque el boom económico obtenido introduce nuevas y mayores necesidades sobre el país como son la de una educación pública de excelencia, transparencia, Estado de Derecho, institucionalidad democrática fortalecida. La crisis nos obliga a cambiar.¿Para eso tendría que haber un debate que incluya a los intelectuales?Justamente aquí radica nuestra mayor pobreza como país. La crisis actual era previsible, si se hubieran tomado en cuenta las señales de decadencia y vencimiento del sistema político tradicional, las cuales se vienen manifestando de manera clara y estridente desde hace por lo menos 18 años. Si hubiéramos tenido una clase gobernante con solvencia intelectual y científica, sería otra la historia. ¿Y cuáles son los grupos de apoyo de los gobiernos?No se apoyan en los círculos de conocimiento de las universidades y centros de estudio avanzados, sino solamente en los intereses inmediatos por hacer negocios personales con fondos públicos, fortalecer sus círculos de clientelismo partidista y de alianzas con los sectores de mayor poder económico.¿esto también Es un fracaso de la producción intelectual?Es un fracaso de responsabilidades compartidas. Porque tanto el Estado como la empresa privada necesitan de una base científica e intelectual que la oriente, renueve y fortalezca, para su sostenibilidad a largo plazo. Pero ambos sectores prefieren depender de las ideas que vienen de afuera, con preferencia de EEUU, que apoyar financieramente la investigación local. Ambos sectores temen a los intelectuales y a las masas educadas, porque son potencialmente rebeldes y germen de revolución.¿existe una cultura emergente en panamá?Sí la hay, desde luego. Y emerge de la juventud con una conciencia ambientalista principalmente.

El paradigma del siglo XXI es el de la sostenibilidad con equidad. La cultura emergente se sintoniza con este llamado global y con los indignados de todo el mundo. En cuanto a la gestión cultural, también emergen grupos con ideas innovadoras. ¿y qué es lo que habría que hacer con la educación?En las escuelas públicas y en la misma universidad se gasta mucho dinero en las instalaciones y, por alguna razón no se les cuida; ¿por qué no se contempla un sistema de seguridad del patrimonio material? El dinero se va para donde no debe, para los negocios, porque volver a hacer los mismos tableros, pupitres, computadoras, año tras año, implica nuevos contratos. Por otro lado, los muchachos usan la tecnología (el internet) para copiar o plagiar y conversar entre amigos. Invertimos mucho en una herramienta que no está generando los resultados esperados. Eso indica que el instrumento tecnológico, sin la formación académica y ética, genera nuevos problemas y un dinero mal gastado.

¿en qué más habría que invertir?Pienso que hay que invertir mucho más en el profesor. Si queremos una educación que supere la educación memorística, una educación innovadora, con pensamiento abstracto, crítico y creativo; formadora de ciudadanos honrados, seres humanos tolerantes, equitativos, solidarios y profesionales competentes. Incluso debemos atraer panameños de otros sectores profesionales al sector educativo. Y, para eso, hay que ofrecer un buen salario y excelentes condiciones de trabajo, para que la gente mejor preparada del país quiera ser maestro y profesor. Sólo entonces podremos exigir calidad. ¿y definir qué educación que se quiere? Claro. Hay que tomar medidas bastante drásticas y preguntarnos, ¿qué educación queremos? Tiene que ser una educación de excelencia, pero también con ética y con humanidades. El eje de un país es su educación, no más torres ni más calles, tenemos demasiados casinos también.

Todas las leyes que disminuyen impuestos son para esos casinos y empresas mineras, que no apoyan, sino que muchas veces conspiran con el desarrollo humano del país. Y esto debe cambiar ya.En este retroceso cultural, ¿la dictadura militar tuvo que ver?No creo en retrocesos, porque cada experiencia histórica es única. Aunque pueden darse cambios negativos, la historia es irreversible e irrepetible. Los logros y fracasos de un país normalmente son el resultado de un proceso colectivo, a través de la historia. Si este crecimiento económico tiene algún origen cercano, es precisamente en la nacionalización del Canal de Panamá en 2000, cuyo logro no puede negársele al régimen de Omar Torrijos -si bien hubo antecedentes generacionales, como él mismo reconocía-.

¿y en la educación?Algunas medidas del sector público de la educación, tomadas durante los regímenes militares, como fue la masificación de las escuelas, vino acompañada de la reducción del horario escolar, para poder optimizar la infraestructura. La misma escuela para dos grupos escolares. Esta medida, paradójicamente con su intención de mayor cobertura, trajo consigo la disminución de la calidad en la educación, muy relacionada al tiempo que se le dedica y, simultáneamente, conllevó a una mayor desigualdad entre la educación pública y la privada. Hoy, Panamá cuenta con los recursos económicos para tener más y mejores escuelas, excelentes profesores y total cobertura con calidad. Es cuestión de dejar la demagogia, parar el despilfarro y la corrupción y actuar para lograrlo.¿O sea que hubo avances promovidos por la dictadura?El mayor logro de Omar Torrijos fue el Tratado Torrijos-Carter que permitió la nacionalización del Canal de Panamá, que es el mayor responsable del actual despegue económico de Panamá. En lo político, Omar Torrijos abrió el acceso al poder de nuevas capas profesionales y populares antes excluidas, desplazando del aparato burocrático a las élites de la oligarquía criolla, pero permitiéndoles a ellas mantener su hegemonía en el sector privado. Fue en esa década que se creó el centro bancario de Panamá, otro polo económico importante del país, vinculado al Canal. En la dimensión social, creó centros médicos populares gratuitos por todo el país, construyó muchas escuelas, infraestructura (como carreteras).

Entre las críticas más importantes destacan, no obstante, que el régimen de Omar Torrijos fue producto de un golpe de Estado, que se violaron los derechos humanos y hubo mucha corrupción. Todo esto es cierto e imperdonable. No obstante, sus detractores olvidan que el primer golpe de estado en Panamá lo dio el movimiento de Acción Comunal en 1931, liderado por conspicuos arnulfistas, entre otros líderes respetables y que fue la democracia de ricos, corrupta y decadente que nos llevó al golpe de 1968.Y en ese sentido, ¿cuáles serán los resultados de la gestión de Martinelli?Yo detesto anticipar el futuro, porque soy antropóloga e historiadora por formación. En consecuencia, trabajo con el pasado y el presente. Martinelli es impredecible y mediático que toma decisiones que son contradictorias, porque obedecen a un plan político de su partido, por un lado, el cual se adapta y contradice, constantemente, según las encuestas de popularidad. Incluso la inversión en infraestructura no es más que una inversión que lo beneficia principalmente a él y a sus allegados. En ese plan de negocios no entra el desarrollo de la academia, las humanidades ni las ciencias. fuente-http://www.laestrella.com.pa Panamá

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